CLÁSICOS

EL EXORCISTA (1973)

Título original: The Exorcist
Año: 1973
Duración: 121 min.
País: Estados Unidos
Dirección: William Friedkin
Guion: William Peter Blatty (Novela: William Peter Blatty)
Reparto: Linda Blair,  Max von Sydow,  Ellen Burstyn,  Jason Miller,  Lee J. Cobb,  Kitty Winn, Jack MacGowran,  Arthur Storch,  Barton Heyman,  Gina Petrushka.
Sinopsis: Adaptación de la novela de William Peter Blatty que se inspiró en un exorcismo real ocurrido en Washington en 1949. Regan, una niña de doce años, es víctima de fenómenos paranormales como la levitación o la manifestación de una fuerza sobrehumana. Su madre, aterrorizada, tras someter a su hija a múltiples análisis médicos que no ofrecen ningún resultado, acude a un sacerdote con estudios de psiquiatría. Éste, convencido de que el mal no es físico sino espiritual, es decir que se trata de una posesión diabólica, decide practicar un exorcismo. Seguramente la película de terror más popular de todos los tiempos.
REVIEW/CRÍTICA
La historia del cine de terror está atestada de toda clase de seres sobrenaturales, monstruos, alienígenas, criaturas del más allá etc. Sin embargo, ninguno de estos seres malvados brinda más entretenimiento que las entidades demoníacas.
El Exorcista fue el primer filme de terror que logró un verdadero éxito de taquilla, ejerciendo una potente influencia en el desarrollo venidero del género y en su acogida por parte de los espectadores. Jamás una cinta de terror había dispuesto de tantos recursos publicitarios antes de su inauguración, ni se habían difundido tantas historias sobre los problemas durante su producción, ni se había envuelto en tantas conjeturas referentes al porqué hacían horas de cola para visionar algo que ocasionaba desmayos, vómitos y hasta psicosis temporal. Por más que se intente, resulta imposible inflar la trascendencia cultural de esta obra: traspasó todas las barreras normativas de aquel momento relacionadas con lo que podía exhibirse en pantalla, durante un espacio de tiempo se apoderó de los titulares de los diarios americanos en pleno altercado de Watergate, dio lugar a un notable aumento de la cantidad de posesiones "reales" que se habían denunciado y, parafraseando a William Paul, "instauró el asco como entretenimiento de masas para el público generalizado".
En el año 1949, la prensa (The Washington Post) advirtió del suceso de un chico de catorce años (Roland Doe), de Maryland, el cual decían que había sido poseído. Después de observar cómo había objetos de su casa volando en la habitación del niño, los padres atemorizados recurrieron a un sacerdote jesuita, que junto a un grupo de asistentes practicó un exorcismo que duró 35 días. Mientras el sacerdote leía los textos bíblicos, el chico daba vueltas en la cama, escupía, se reía irónicamente, se orinaba, y tenía arañazos  en el cuerpo donde podía leerse palabras como "Cristo", "pena" y "ayuda". En este caso la historia acabó bien, y la presunta presencia maligna desapareció ya acabada la Pascua.
Para crear su novela el escritor William Peter Blatty se inspiró en aquel suceso, aunque ahora la damnificada sería un niña y no un niño, proporcionando muchos detalles con un cierto sensacionalismo, agregando grandes cantidades de especulaciones filosófico-teológicas sobre la esencia del mal y así  pudo dar forma a El Exorcista. Nada más publicarse esta obra, estuvo casi un año en la lista de libros con mayores ventas del Publishers Weekly. En el momento que el libro pasó a ser best-seller, Warner Bros tomo la decisión de adaptarla a la gran pantalla, iniciando la búsqueda de un director. Para ello sonaron varios nombres como Arthur Penn, Peter Bogdanovich, Mike Nichols e incluso el mismísimo Stanley Kubrick, sin embargo al final el elegido fue William Friedkin, habiendo alcanzado el éxito en los Oscars de 1971, con su obra "Contra el Imperio de la Droga".
La trama de El Exorcista es relativamente simple y obedece a los métodos narrativos del cine americano más famoso. Después de unos prolegómenos extensos, con un halo inquietante, que nos presentan en los aledaños de una excavación arqueológica en Iraq, la primera parte del filme muestra de forma muy cuidadosa a los personajes principales, su entorno y la relación entre ellos.
La segunda mitad remata con una feroz lucha entre el bien y el mal, desarrollando el propio exorcismo y llevándolo hasta las últimas consecuencias.
Si la consigna clara del cine de miedo es horrorizar al espectador, El Exorcista consuma sobradamente esta premisa. La sensación que provoca 46 años después de su estreno seguramente sea muy superior de lo que William Friedkin pudo esperar en el momento de su rodaje. Sin lugar a dudas estamos ante una pieza cinematográfica que va mucho más allá de una película normal: tal vez sea la fotografía, los efectos especiales, la música, las interpretaciones, las imágenes y el zumbido subliminal de abejas o cerdos, pero el hecho de hablar o incluso de escribir sobre ella ya hace que percibas ese hedor maligno.
El metraje propone una forma de describir el mal soberbia, seria, con un acierto impecable en el fondo y en la forma, huyendo de estereotipos trillados que son propensos a llevar el género hasta la fantasía más inverosímil. La atmósfera que se siente de maldad, podredumbre y enfermedad en la habitación de la protagonista no es comparable a ninguna otra pieza de terror hecha hasta el momento. El rigor en las escenas, el realismo de la historia y la excelente interpretación de los actores harán sobrecogerte hasta límites que van más allá de la imaginación. Esta película supuso un punto de inflexión en el género de terror, encabezando a día de hoy las listas de las películas más aterradoras de la historia y abriendo las puertas a un cine de terror fuertemente conexo a la realidad , de una dureza gráfica bestial y una capacidad crítica que trasciende la insinuación.
Desde el 26 de diciembre de 1973, tras su estreno en 24 salas, la obra horrorizó a la sociedad estadounidense. Después de ver el éxito que tuvo en Chicago y Nueva York, y ante la demanda que se había originado, hizo que se estableciesen cuatro salas adicionales; dos por cada ciudad. Para contextualizar la situación de aquellos tiempos, los cines consistían en una única sala y el hecho de que hubiese más de una era una circunstancia totalmente atípica. La sensibilidad de la ciudadanía, que en esos tiempos no estaba acostumbrada al género terror/religión, resultó un terreno aún inexplorado para su director y guionista. Entusiasmados con esa idea, se lanzaron a constatar con esta filmación que una doctrina laica o atea no iba a ser capaz de aclarar los sucesos acaecidos en un dormitorio de la 3600 de la avenida Prospect, en Georgetown. Junto con el realismo presentado, éste es uno de los elementos más potentes de la trama: la constante disyuntiva entre el bien y el mal y quienes pretenden rebatir dicho silogismo. Los investigadores y médicos no tienen respuestas, los creyentes dudan, los escépticos no encuentran una justificación a lo que están presenciando ante sus ojos, no hay final feliz, todos es confuso, nadie gana.
La Iglesia, que inicialmente había aprobado el plan de Friedkin con la idea/ilusión de que mostrase una buena percepción del catolicismo, terminó por distanciarse y no secundar el proyecto después de ver la secuencia de Regan masturbándose con un crucifijo en presencia de su propia madre.
En el momento del estreno, con el fin de promover la película, la Warner Bros se vio obligada a modificar el tráiler original del metraje, ya que, según la productora era demasiado perturbador.
En el año 2000 sacaron la versión extendida llamada "El Exorcista el montaje del director", la cual ofrecía algunas cambios significativos, dando más claridad al argumento y al desarrollo de algunos protagonistas y proporcionando al filme una mayor carga filosófica-religiosa. Algunas escenas que se eliminaron en el rodaje original han sido introducidas en esta nueva versión y el doblaje es distinto al de 1973 (y sustancialmente inferior).

"La clave está en la gente que pasa inadvertida, esos que manejan los pequeños detalles, y que, si no los manejaran bien, serían detalles mayores". William Peter Blatty

INCIDENTES DURANTE EL RODAJE "EL EXORCISTA"
La película guarda un enigma relativo a unos sucesos relacionados con las personas que participaron en la adaptación. Cuando comenzó el rodaje hubo quienes afirmaron que estaban ante una cinta demoníaca.
Esta leyenda se basa en una serie de hechos a los que no encuentran explicación: se oían voces extrañas, hubo movimientos de objetos fuera de las secuencias de grabación, algunos de los colaboradores y protagonistas sufrieron percances misteriosamente coincidentes con el metraje. De forma inexplicable se encontraron rollos de películas veladas, hubo un incendio durante la grabación donde fallecieron cuatro personas que trabajaban en la película. A raíz de ese último incidente llamaron a un sacerdote para bendecir el lugar de trabajo. Además, al concluir la cinta, el actor Burke Dennings murió en circunstancias que aún no se han dilucidado.
Todos los intérpretes perdieron a alguien próximo: Linda Blair, principal protagonista que representó a la niña poseída, perdió a su abuelo el primer día del rodaje, el regidor de la obra perdió a un hijo recién nacido, el hermano del actor Max Von Sydow (el sacerdote) también murió.

SUCESOS INEXPLICABLES EN EL RODAJE DE EL EXORCISTA 1973

PREMIOS
1973: 2 Oscars: Mejor guion adaptado, sonido. 10 nominaciones.
1973: Globos de Oro: mejor película (Drama), Director, Guion, Actriz secundaria. 7 nom.
1973: Sindicato de Directores (DGA): nominada a mejor director.
1973: Sindicato de Guionistas (WGA): nominada a mejor guion adaptado drama.
1974: Premios BAFTA: nominada a mejor banda sonora.
1975: 4 Saturn Awards (mejor película de terror, guion, efectos especiales, maquillaje).

THE EXORCIST: TALK OF THE DEVIL


LA MATANZA DE TEXAS (1974)
Título original: The Texas Chainsaw Massacre
Año: 1974
Duración: 83 min.
País: Estados Unidos
Dirección: Tobe Hooper
Guion: Tobe Hooper, Kim Henkel
Reparto: Marilyn Burns,  Paul A. Partain,  Edwin Neal,  Jim Siedow,  Allen Danziger, Gunnar Hansen,  William Vail,  John Dugan,  Teri McMinn,  William Creamer.
Género: Terror, slasher, asesinos en serie. Película de culto. Cine independiente USA.
Sinopsis: Cinco adolescentes visitan la tumba, supuestamente profanada, del abuelo de uno de ellos. Cuando llegan al lugar, donde hay un siniestro matadero, toman una deliciosa carne en una gasolinera. A partir de ese momento, los jóvenes vivirán la peor pesadilla de toda su vida.
REVIEW/CRÍTICA
En 1974, un clásico del género de  familias caníbales se filmó con un presupuesto ridículo dirigido por Tobe Hooper, La Matanza de Texas. Desató una fuerte controversia que ha persistido a lo largo del tiempo, provocando una acalorada polémica sobre sus virtudes artísticas y la influencia potencialmente nociva en el público.
Con una exigua inspiración en la biografía real de Ed Gein, criminal en serie de Wisconsin, el filme de Hooper gira en torno a un grupo de adolescentes en su excursión por la carretera cruzando la Texas de los setenta. Cuando hacen una parada para pasar la noche, se encuentran con el infortunio de topar con un clan compuesto por extraños hombres, que resultan ser antiguos trabajadores caníbales de un matadero.
El principal antagonista es Leatherface, un gigantón provisto con una sierra mecánica que además lleva puesta una siniestra máscara fabricada con trozos cosidos de piel facial humana. Después de una cena absolutamente demencial, donde la locura y crueldad se eleva a cotas casi insoportables, una de las chicas del grupo, Sally (Marilyn Burns), que previamente había sido secuestrada, consigue huir de aquel salón de los horrores a costa de tirarse por la ventana de una segunda planta.  A partir de aquí asistiremos a una persecución entre el villano Leatherface y los aterrorizados jóvenes.
Tras haber visto el largometraje, con un cierto toque cuasi documental y un ritmo vibrante, el famoso opinador estadounidense Rex Reed afirmó que estábamos ante una de las cintas más terroríficas de todos los tiempos. Poco tiempo después de haberse estrenado, el Museo de Arte Moderno de Nueva York se hizo con una copia, incluyéndola en la antología permanente, y la obra se incorporó a la Quincena de Realizadores de Cannes. El reputado London Film Festival nominó a La Matanza de Texas como “el filme más sobresaliente del año” y las rentas en taquilla ascendieron a 31 millones de dólares en Estados Unidos.
A día de hoy, esta macabra historia de Hooper continúa siendo uno de los metrajes independientes más rentables del cine. 
Como curiosidad, a causa del presupuesto tan limitado del que disponían (tan solo 140 mil dólares), el equipo de trabajo tuvo que aguantar el espantoso calor de Texas durante todo el transcurso de la grabación, aparte de algunas lesiones que sufrieron, que no fueron ficticias. Un ejemplo de ello lo tendríamos en la persecución de Leatherface a Sally, la cual acabó llena de arañazos. El corte que sufre en el tramo final también fue real y no hizo falta sangre falsa. Los huesos que se usaron eran de animales, aunque los cubrieron de látex para dar una imagen de putrefacción.
La saga de La Matanza de Texas está compuesta por cuatro películas: La Matanza de Texas (1974), La Matanza de Texas II (1986), La Matanza de Texas III (1990) y La Matanza de Texas: La Nueva Generación (1994).  En 2013 rodaron Masacre en Texas: Herencia Maldita (Texas Chainsaw 3D) y en el año 2017 se estrenó Leatherface; precuela y secuela respectivamente del filme original.

De igual forma, en 2003 llegó a los cines La Matanza de Texas (2003) remake del clásico de 1974. Y en 2006 se estrenó una precuela del remake llamada La Matanza de Texas: el origen. Ésta última, en mi opinión es la mejor junto con la primera del año 74. 

La masacre de Texas. Fuente: Tras la cámara.com

TRÁILER LA MATANZA DE TEXAS (1974)
HISTORIA REAL DE LA MASACRE EN TEXAS


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